Detrás de los artículos textiles de Letheshome, que tanto estilo aportan a su hogar y que son reconocidos por su fabricación artesanal en telares, se esconde un arte milenario que mucha gente desconoce por completo.
Detrás de los artículos textiles de Letheshome, que tanto estilo aportan a su hogar y que son reconocidos por su fabricación artesanal en telares, se esconde un arte milenario que mucha gente desconoce por completo.
Aquí explicamos cómo funciona este proceso tan apreciado por nuestros clientes.
Un telar es una herramienta utilizada en la tejeduría cuya función es tejer los hilos –ya llegaremos a eso– para unirlos y formar un elemento único y, así, la pieza deseada. Este proceso implica que el/la artesano/a entrelace dos líneas posicionadas en un ángulo de 90º entre sí.
Estas líneas se distinguen entonces en dos conjuntos de hilos: el vertical, llamado urdimbre, se coloca estirado en la estructura del telar; y el horizontal, la trama, que se tira transversalmente a través del anterior con la ayuda de una aguja (o lanzadera).
Un telar también tiene un peine que permite subir y bajar, alternativamente, los hilos de la urdimbre y, así, permitir la apertura de la calada (espacio entre los hilos pares e impares de la urdimbre) y el posterior paso de la trama.
Lo que parece un proceso complicado es, en realidad, una tecnología arcaica que se remonta a la Antigua Grecia.
Aunque sigue siendo un arte bastante fiel a su origen, su operatividad ha sido, a lo largo de los años, desarrollada y mejorada.
Existen diferentes tipos de telares, dependiendo del método y del producto deseado: ya sea una alfombra, prendas de vestir, toallas, mantas y muchas otras piezas.
Cabe destacar también que un telar permite trabajar una enorme variedad de materiales –desde lana hasta yute–, lo que permite al/a la artesano/a un sinfín de posibilidades para construir sus piezas. Podemos decir que el límite es la imaginación.
https://www.youtube.com/watch?v=JxTOXuQjQQo